Āsana en Tres Niveles
(por Krishna Darshan)

La práctica de las āsanas, su verdadero significado y propósito yóguico, va cambiando a lo largo de los años de experiencia y estudio en practicantes de largo plazo.

Lo siguiente es simplemente una exposición de mi propia experiencia y comprensión del Yoga āsana, el cual he practicado y estudiado durante 45 años, y enseñado por más de 40 años, y contemplado las enseñanzas de diversos textos clásicos del yoga.

No se si esto es mucho tiempo o tal vez muy poco tiempo,  el entendimiento del Yoga no se logra en una sola vida. Sea como sea, quisiera compartir este conocimiento con practicantes que les pudiera interesar y beneficiar.

La palabra āsana en sánscrito significa literalmente: “un asiento”, “un lugar para sentarse” o “una posición sentada”.

Según la definición de Patanjali, un āsana es aquella postura que es estable, sin movimiento o cambio (sthira), y a la vez cómoda, en bienestar (sukham).

En el primer nivel de práctica, el āsana se experimenta principalmente a nivel físico. El āsana se convierte en el arte de liberar toda tensión del cuerpo mientras, al mismo tiempo, se permanece en un estado de bienestar tranquilo y sin esfuerzo tenso.

Mientras la mente esté identificada con el cuerpo, el esfuerzo persiste.
Cuando la mente se absorbe (samāpatti) en algo infinito y estable, el sentido de “yo estoy sosteniendo la postura” se disuelve.
Entonces, el esfuerzo se relaja (sin tensión).

Aquí, āsana significa una posición sentada cómoda para el cuerpo, libre de toda preocupación.

Antes de la práctica, el cuerpo suele estar lleno de tensiones subconscientes; está en constante movimiento, incluso a través de pequeños movimientos continuos. El cuerpo no es capaz de relajarse completamente ni de estar en reposo. Esto afecta y agita la mente, y la mente a su vez afecta al cuerpo, creando así un círculo vicioso.

Primero, es necesario practicar diversos āsanas para estirar el cuerpo, liberar la tensión muscular, dar a los músculos el tono adecuado, movilizar la columna, las articulaciones y la circulación sanguínea, y lo más importante, liberar y movilizar el prāṇa (energía vital) estancado en los nāḍīs (canales), permitiendo que fluya libremente, sin obstrucciones.

Para lograr esto, los āsanas aplican presión sobre diversas áreas del cuerpo conocidas como puntos marma (similares a los puntos de acupresión/acupuntura), zonas donde hay una confluencia entre el cuerpo energético pránico y el cuerpo físico.

El cuerpo es entrenado para relajarse en cada una de estas posiciones, y al hacerlo, la energía se libera y la mente se calma.

Al mismo tiempo, la respiración se entrena para volverse más lenta, más tranquila y más profunda. Esto facilita el flujo del prāṇa a través de los nāḍīs, permitiéndole llegar a donde sea necesario.

Cuando esto se logra, se experimenta un gran bienestar físico y mental.

Este es el primer nivel del āsana, pero el progreso en el āsana no termina allí.

El segundo nivel del āsana tiene lugar en el nivel del centro del corazón (hṛdaya). Es una práctica de dar a las emociones un lugar donde sentarse, descansar y estar en paz. Las emociones se vuelven tranquilas sin subidas y bajadas, y surge una sensación de plenitud interior, paz interna, alegría y una experiencia superior de amor. Este no es el amor emocional habitual, sino lo que se llama prema, o amor divino: un sentimiento de conexión con el todo, con lo Divino y con todos los seres, donde emociones como el miedo, la ira, la envidia y otras se disuelven y cesan.

El término sánscrito hṛdaya se traduce literalmente como “el corazón”, pero no se refiere al corazón físico. Más bien, indica un centro emocional y espiritual, aunque también influye en el corazón físico y en toda la región torácica.

Si analizamos sus componentes etimológicos:

  • hṛ — “tomar”, “llevar”, “atraer”
  • da — “dar”
  • ya — “ir”, “moverse”

Puede entenderse así como:

  • “aquello que continuamente toma y da”
  • “el centro que recibe y distribuye”

El corazón físico realiza esta función a nivel de la circulación sanguínea, pero el hṛdaya opera en un nivel más sutil. Se relaciona con el acto interno de dar, rendirse, renunciar al apego, recibir la gracia y abrir el corazón a todos los seres.

En los textos clásicos de Haṭha Yoga, se menciona que existe un nudo (granthi) antes de la entrada al corazón, conocido como Viṣṇu-granthi. La śakti de Viṣṇu es la diosa Lakṣmī, quien también es representada como aquello que da y recibe toda clase de bendiciones y abundancia. Con una mano otorga riqueza y bendiciones, y con la otra lo recibe todo. Esto nos enseña a dar de manera desinteresada, sin expectativas, con generosidad y desapego, asi como a recibir la gracia Divina con humildad.

Este nudo, que impide que el prāṇa entre en este centro, puede romperse mediante una combinación de āsana, prāṇāyāma, mantra, meditación en el amor divino cósmico y total ausencia de egoismo en las acciones y pensamientos.

Cuando a las emociones se les permite asentarse y satisfacerse en este centro, esto constituye el segundo nivel del āsana, que trae una profunda experiencia de alegría, satisfaccion interior y paz. En este nivel, la flexibilidad o movilidad física ya no tienen importancia; se ha trascendido lo físico.

Luego existe un tercer nivel del āsana, el mas avanzado, que consiste en dar un asiento a la mente.

De la misma manera que un pájaro necesita una rama para descansar sus alas, la mente constantemente agitada necesita un lugar donde sentarse y descansar. Este lugar es el Ājñā cakra. Sin embargo, el Ājñā cakra no es una ubicación física, sino un estado de conocimiento y sabiduría en el cual la mente se vuelve completamente enfocada, y desde allí se disuelve en la conciencia infinita.

En este nivel, existe otro nudo llamado Rudra-granthi. Este impide que la mente abandone la percepción dualista. Es el asiento de la avidyā (ignorancia espiritual), donde aún persisten las distinciones entre los objetos y entre el yo individual y Dios.

Este granthi puede romperse mediante la meditación constante en la realidad absoluta no dual conocida como Brahman en los Upaniṣads.

Llega un momento en que la mente se sienta en este único pensamiento de Brahman. Ese es el nivel más elevado del āsana. Brahman es el origen y soporte de todo lo que existe y es por naturaleza desapegado, inactivo y pleno. En este nivel, el cuerpo puede estar en cualquier posición; ya no tiene importancia.

Patanjali afirma en los Yoga Sutras:

prayatna-śaithilya-ananta-samāpattibhyām

“Āsana es dominado mediante la relajación del esfuerzo y la absorción en lo infinito.”

  • prayatna = esfuerzo
  • śaithilya = relajación, aflojamiento
  • ananta = lo infinito (o Ananta, la serpiente cósmica)
  • samāpatti = absorción, contemplación

Este sūtra explica que el āsana se perfecciona no mediante la fuerza o la tensión, sino mediante la relajación del esfuerzo y la absorción de la mente en lo infinito (Ananta).

Hay dos tipos de esfuerzo, uno es un esfuerzo tenso, tratando de forzar a que algo ocurra. El otro, que es positivo, es un esfuerzo relajado, donde si bien existe cierta acción, hay un total desapego por sus frutos y una sensación de fluidez en vez de lucha.

La mente no puede estar absorta en lo finito y en lo infinito al mismo tiempo.

En el yoga moderno, el āsana a menudo se enseña como una forma de fisioterapia, donde se guía a los estudiantes a enfocar la mente en el cuerpo, las articulaciones, los músculos y la alineación, lo cual es bueno como terapia fisica. Pero, ¿es el cuerpo finito o infinito? El cuerpo es ciertamente finito. Está en constante cambio, sujeto a enfermedad y decadencia, y tiene un principio y un final. No así el Ser infinito.

Patañjali y otros grandes maestros del yoga insistieron en que, para alcanzar el dominio completo del āsana, la mente debe dirigirse hacia lo infinito, no hacia el cuerpo finito ni hacia los objetos y preocupaciones mundanas.

Sin embargo, esto corresponde al nivel más avanzado de la práctica. Los principiantes deben primero enfocar la atención en el cuerpo, luego en la respiración y las emociones, y finalmente en la fusión de la mente en el Ser infinito y eterno, el Ātman.

El gran Adi Shankaracharya expresa bellamente  el nivel mas avanzado de Asana en el siguiente verso:

sukhenaiva bhaved yasmin ajasraṁ brahma cintanam
āsanaṁ tat vijānīyāt netarat sukhasanam

Aparoksha Anubhuti-112

“Aquella postura en la cual la contemplación de Brahman fluye sin esfuerzo y sin interrupción—esa es la verdadera āsana, no cualquier otra que perturbe el bienestar.”

En diversos textos yóguicos, Siddhāsana (la postura del adepto realizado) es descrita como la más importante y beneficiosa de todas.

Aquí está la definición de Adi Śaṅkarācārya sobre Siddhāsana:

siddhaṁ yat sarva-bhūtādi-viśvādhisṭhānam avyayam
yasmin siddhāḥ samāviṣṭās tad vai siddhāsanaṁ viduḥ (113)

“Aquello que está siempre establecido, el soporte inmutable del universo,
aquello de lo cual todos los seres han surgido, y en lo cual los seres iluminados permanecen—
eso es conocido como Siddhāsana.”

 

Om Tat Sat

 

Si quieres compartir este articulo puesdes hacerlo compartiendo el enlace a esta pagina. Por otros usos, por favor solicitar permiso a info@yoga-elsilencio.com .

Krishna Darshan es discipulo directo de Swami Vishnudevananda y es profesor de yoga, meditacion y filosofia Vedanta por mas de 40 años Es uno de los principales profesores de Hatha Yoga en muchos de los cursos Sivananda de formacion de profesores de Yoga (TTC), en los cursos avanzados para profesores de yoga (ATTC), en cursos de Sadhana Intensivo y en retiros de sadhana avanzados en varios de los Ashrams Sivananda alrededor del mundo.

Es el fundador y director del Ashram El Silencio - Sadhana Kutir, un centro de retiros en Uruguay. Es tambien practicante y profesor de astrologia vedica (Jyotish), certificado por el CVA (Council of Vedic Astrolgy).